Verónica, su hermana Aroa y su madre Sagrario son de Madrid.

El año pasado para el día de la madre, en plena pandemia, las dos hermanas decidieron sorprender a su madre enviándole un ramo de flores secas precioso.

Sagrario lo recibió pero nunca pensó que se lo enviaban sus hijas; pensó que era el florista del barrio, al que no conocía, que había querido tener un detalle con las vecinas para pasar el confinamiento.

Verónica y Aroa preguntaban discretamente a su madre si había recibido algún regalo y ella erre que erre que no, que no había recibido nada.



Las dos hermanas reclamaron a la empresa de transporte y a la tienda de flores que, muy amablemente, incluso llegó a enviar a Sagrario un segundo ramo.

Al recibir un nuevo ramo, Sagrario llamó a sus hijas para contarles, muy contenta, que no sabía quién les estaba enviando “estos ramos tan bonitos”.

Tal y como nos cuenta Verónica, “quisimos matarla por un segundo pero ahora es una de nuestras mejores anécdotas que siempre terminamos riéndonos hasta llorar de risa”.

Anécdotas, historias, risas, hijas, madres ❤